Home / Estudios y publicaciones / Transformar la educación con visión de futuro

Transformar la educación con visión de futuro

Evaluación del desempeño docente¡Ay, la educación boliviana!

Como duele su pobre calidad que respiramos todos los días.

La educación boliviana (la Cenicienta de todos los programas políticos y gestiones de gobierno, no importando su raíz ideológica) sobrevive como si todo estuviera bien, pocos se preocupan de la rutina que arrastra y es percibida, por muchos, como un tema más que hay que poner en las propuestas políticas y como un incordio al momento de concretar presupuestos y priorizar inversiones.

Todavía no se comprende que la educación es el eje central del desarrollo y felicidad de un pueblo. Mientras otros países logran ubicar la educación en el centro de sus preocupaciones sociales y económicas, en nuestro país parece que resulta una carga que hay que cumplir por formalidad. Aquí hay otro refrán que lamentablemente es cierto para nuestro país «nadie aprende por experiencia ajena» y nosotros no aprendemos. Pareciera que necesitamos más experiencias negativas propias para tomar conciencia que debe transformarse, para darle la calidad que requiere y convertirse en el principal medio para avanzar en los niveles de desarrollo económico y social que requiere nuestro país.

El problema no sólo está en la actitud y la conducta de las autoridades y la sociedad, el problema también está en el mismo campo de la educación donde los principales actores, las/los maestros, salvo notables excepciones, tienen una conducta «bipolar» de discurso vanguardista pero de práctica conservadora.

Hace muchos años, cuando todavía no había redes sociales, denunciábamos que la educación no respondía al ritmo de los tiempos y que las/los estudiantes que vivían una realidad «moderna» tenían que adaptarse al modo de pensar antiguo o conservador de sus maestros. Con el cambio de milenio y el boom de las redes sociales, esa percepción se ha logrado expresar en un twitter como el embrollo educativo en el que vivimos: una concepción educativa heredada del siglo XIX, unos maestros con la mentalidad del siglo XX y unos estudiantes con las vivencias del siglo XXI. El desafío está en «cómo» resolver ese embrollo.

Existen dos ejes centrales que podrían ayudar a resolver este embrollo. Por una parte, es necesario cambiar socialmente nuestro paradigma o modelo mental sobre la educación, para verla y entenderla de manera diferente a la que hemos estado viendo y entendiendo hasta ahora y, por otra parte, en ese cambio paradigmático es importante comprender que los sujetos centrales de la educación son las/los estudiantes. El resto se organiza en función de ellos y ellas.

Si partimos de esa premisa, entonces esta propuesta de transformar la educación con visión de futuro significa que lo que vayamos a modificar en la educación ya debe comprender los elementos del futuro. No se trata de hacer lo que siempre se ha hecho que ha sido la de educar para el futuro con las herramientas del pasado, como mecanismo preparatorio para que las generaciones se encuentren preparadas para tener un empleo y responder en el futuro. De lo que se trata es que la educación ya contenga criterios, currículo, equipos y metodologías del futuro cercano, las utilice y desarrolle sus actividades como expresión de una concepción de anticipación en el presente.

Es un desafío difícil pero necesario si queremos resolver este embrollo educativo, y este documento es un aporte que al generar polémica espero que permita reposicionar ahora el importante rol que la educación debe jugar en el desarrollo de nuestro país.

Edgar Cadima

 

 

DESCARGAR:

Transformar la educación con visión de futuro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *